1.1.10

la revelación de las uvas

Es primero de enero de 2010 y cuando iba por la cuarta o quinta uva de año nuevo, me di cuenta de que no tengo una gran cantidad de deseos individuales por cumplir. La mayoría de mis deseos fueron por Tomás, por mi familia, por mis amigas y amigos (esta diferencia no se debe a que yo sea políticamente correcta, sino a que realmente pedí deseos diferentes para mis amigas...).

Estoy agradecida por que soy muy feliz y siento que no me hace falta gran cosa para seguirlo siendo. Quienes me conocen bien, saben que para mí la felicidad es muy simple, es equivalente a la tranquilidad.

El 2010 será un año excelente y, por eso, le doy la bienvenida.